
Durante de los años que trabajando en el área de salud mental mantengo la posición que el comprender es la raíz de poder sentirnos mejor. Es ahí donde se encuentran explicaciones de porqué sentimos de una manera, cuál es la razón de porqué nos afectan ciertas cosas y quienes somos.
Es en nuestra infancia en donde se explican el origen de nuestras formas de ser personas y al entender es posible trabajar en cómo, hoy, ya siendo adultos, podemos hacernos cargos de nuestra historia y nuestras formas, y como siempre repito, poder ponernos a salvo de nuestras emociones.
Considero que la confianza con el terapeuta, en este caso en mi como psicóloga y el vínculo que se establece con el paciente, en un marco de respeto mutuo, comprensión y confianza es clave para poder trabajar en conjunto en mejoras que se mantengan en el tiempo y permitan un antes y un después.
Los dolores físicos muchas veces, sino la mayoría, tienen su origen en las emociones. Estas a veces no sabemos que están, no sabemos cómo se sientes ni cómo se expresan. Hablar de lo que nos pasa, de nuestras cotidianidades, en un marco de confianza, aceptación y confidencialidad me han permitido ayudar a muchas personas a vivir más conscientes, aprendiendo a gestionar mejor sus sentimientos y a aliviar esos dolores, tanto del cuerpo como del alma. Es por esto que sigo en esto, con casi 20 años en este camino, sintiendo que no me he equivocado y que mi mayor propósito es ver cómo se puede aportar a las personas que aceptan un proceso psicoterapéutico, a vivir mejor.